• El primer trimestre de embarazo

    El primer trimestre de embarazo

    ¿Qué pruebas debo hacerme en el primer trimestre de embarazo?


    Tener un bebé es una de las experiencias más hermosas. Sin embargo, durante el embarazo nuestro organismo experimenta una serie de cambios para los que no siempre estamos preparadas y que en ocasiones pueden ser preocupantes: secreciones y sangrado vaginal ligero, sensibilidad de las mamas, estreñimiento, náuseas, cansancio, reflujo gastroesofágico, ganas frecuentes de orinar…

    Cambios en nuestro cuerpo durante el embarazo

    Todos estos síntomas son normales durante el primer trimestre de embarazo, pero para eliminar cualquier tipo de preocupación lo más importante es contar con el seguimiento del especialista, quien nos ofrecerá asistencia prenatal y nos dirá qué pruebas debemos hacernos para asegurarnos de que mamá e hijo estamos en perfecto estado. El seguimiento del especialista es fundamental para detectar cualquier anomalía o complicación que pudiera surgir.

    Visitar al ginecólogo

    Lo habitual es que visitemos al ginecólogo cada cuatro semanas hasta al menos un mes antes de finalizar la gestación. Durante el último mes el seguimiento del especialista se intensifica y se realiza cada dos semanas hasta que se produzca el parto.

    En la primera consulta, que se realiza durante las primeras semanas de embarazo, el ginecólogo elaborará nuestra historia clínica, que recogerá nuestro estado de salud, enfermedades, medicamentos que tomamos y hábitos de vida, como por ejemplo si hacemos ejercicio, fumamos o bebemos.

    También nos recomendará tomar suplementos vitamínicos prenatales(ricos en ácido fólico, yodo y hierro), nos tomará la tensión, pesará y pedirá un análisis de sangre y de orina para descartar, entre otras cosas, la presencia de posibles infecciones, como hepatitis B, VIH, toxoplasmosis o sífilis.

    Por último, realizará una primera ecografía en la que podrá determinar el tamaño del feto y si se trata de un embarazo único o múltiple.

    Detección de alteraciones cromosómicas

    En torno a la semana 12 de gestación, el ginecólogo realizará la ecografía del pliegue nucal que mide la translucencia nucal del feto, esto es, el espesor que tiene la capa de líquido presente en la nuca del bebé. El pliegue nucal es más grueso en los bebés con Síndrome de Down, por lo que esta prueba nos permitirá conocer el riesgo.

    Triple Screening

    Asimismo, durante el primer trimestre se realiza el Triple Screening, que combina la edad de la madre y otros parámetros bioquímicos y ecográficos para determinar el riesgo de anomalías cromosómicas relacionadas con los síndromes de Down (trisomía 21), de Edwards (trisomía 18) y de Patau (trisomía 13). Esta prueba se hace mediante un análisis de sangre y junto a la translucencia nucal nos dirá el riesgo aproximado global de alteraciones cromosómicas de nuestro bebé.

    ¿Qué ocurre si estas pruebas indican un riesgo elevado?

    Las pruebas que hemos mencionado no tienen un valor diagnóstico, por lo que si el riesgo que indican es elevado el ginecólogo nos recomendará que realicemos otras pruebas que nos digan con exactitud el riesgo de presentar estas anomalías.

    La prueba más utilizada hasta ahora ha sido la amniocentesis, que se realiza entre las semanas 14 y 20 y consiste en el análisis de una muestra de líquido amniótico que se extrae a través de una punción en el abdomen. Se trata de una prueba invasiva que puede provocar la rotura o infección de la bolsa amniótica, y la posible pérdida del embarazo.

    Pero existe una buena alternativa a la amniocentesis, que es el denominado Test de Diagnóstico Prenatal no Invasivo, que elimina totalmente el riesgo de pérdida del bebé porque se realiza mediante un sencillo análisis de sangre. Se puede hacer desde la semana 10 de embarazo y detecta con precisión el riesgo de presentar las trisomías 21, 18 y 13.

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